miércoles, 3 de febrero de 2010

El peor enemigo: uno mismo

Dentro de las dinámicas de capacitación que he tenido con mis equipos de trabajo, hay un concepto que promuevo mucho: "Somos lo que pensamos". Básicamente está enfocado a lograr un cambio en la mentalidad, actitud y desempeño laboral de los asociados con el objetivo de alcanzar los Indicadores Críticos de Desempeño" de la compañía.

Este concepto ha sido un parte aguas en la los resultados obtenidos antes y despúes de las sesiones de sensibilización de asociados de todos los niveles. Por ejemplo, como entidades sociales que somos los seres humanos, tendemos a seguir el sentimiento popular de los líderes que nos influyen, sobre todo dentro de un ambiente laboral. Esto puede resultar en un ambiente laboral poco competitivo y a generar resentimientos de fracaso por no lograr metas y por consiguiente no obtener los ingresos deseados. Cuando se trabaja la mentalidad de "somos lo que pensamos" y se siembra la semilla de las grandes aspiraciones y los logros se van atesorando con el día a día hasta lograr un cambio organizacional radical, se comprueba que la gente reacciona muy bien a los estímulos positivos que se generan tanto interna como externamente. De ahí es que vienen los grandes logros del trabajo en equipo y de alinear los objetivos personales e individuales con los objetivos generales de la misión y visión empresarial.

Pero como luego dicen: es más fácil dar el consejo que quedárselo. Resulta que cuando uno sale de su propia zona de comfort por diversas razones tales como situaciones de desempleo, cambios radicales en el estilo de vida, inicio o ruptura de relaciones con otras personas, lo más fácil es generar pensamientos que nos hundan más en nuestros problemas sin darnos la oportunidad de generar motivación para salir adelante. A qué me refiero? a que nos hacemos creer que todo lo peor le pasa a uno mismo y no nos damos cuenta que estamos llenos de bendiciones por el simple y sencillo hecho de tener comida, techo, salud y algo de dinero, recursos más que suficientes para salir en búsqueda de nuevas oportunidades.

Llegando a la conclusión de este pequeño discurso, existe una gran verdad al afirmar que "somos lo que pensamos", por eso debemos hacer el esfuerzo por llenar la cabeza de cosas que nos lleven a un crecimiento interior, para poder reflejar en nuestras palabras, acciones y relaciones una mejor persona llena de motivos para buscar la superación en cada momento.

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