
Como todo lo que empieza tiene un fin, mis cuatro meses en St Marys, Ohio llegaron a su final. Y puedo decir con orgullo que fue un final feliz, lleno de retos y pruebas de las que sali triunfante.
Haciendo el recuento, quedo en numeros positivos tanto en lo profesional, en lo personal y en lo cultural. Me quedo con todas las experiencias que me hicieron crecer y con las que me llevaron a poner a prueba mis destrezas y habilidades.
Lo que sigue se ve claro, retador y emocionante a la vez, pero con la gran ventaja de estar en casa, en mi tierra, con mi gente y siempre con la compania de mi adorada chiquita, Maricruz.
St Marys, te quedas en mi como una bonita etapa de transicion, ahora sigue lo bueno, construir sobre los cimientos que ahora son mas solidos que nunca.
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